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Gráfica de portada de la ahead Conversation con Sepp Hochreiter

Investigación y modelos · Entrevista

La tercera fase de la inteligencia artificial: una conversación con Sepp Hochreiter

Por qué no debemos temer a las máquinas, pero sí mantenernos vigilantes con nosotros mismos: Sepp Hochreiter sobre LSTM, NXAI y la oportunidad de Europa con los modelos de IA especializados.

Lukas Wagner, Founder & Curator von ahead 5 min de lectura
De un vistazo
Quién
Sepp Hochreiter
Función
Univ.-Prof. Dr. · Inventor del LSTM · Cofundador de NXAI · JKU Linz
Tema principal
Aplicación industrial de la IA · modelos especializados
Tesis central
Estamos en la tercera fase: la IA se convierte en una capa de herramientas industriales, no en software de investigación genérico.
Publicado
22 de octubre de 2025
Formato
Conversation · ahead Magazine

La IA no es un ser, sino una herramienta

Si alguien tiene derecho a observar la inteligencia artificial con serenidad, ese es el Univ.-Prof. Dr. Sepp Hochreiter. El informático austriaco está considerado uno de los pioneros de la IA moderna; su investigación sobre las redes “Long Short-Term Memory” (LSTM) sigue siendo hoy la base de muchos modelos de lenguaje.

Y, sin embargo, suena sorprendentemente tranquilo cuando le pregunto si debemos preocuparnos.

“No, no hay que preocuparse. La IA es como antes lo era el ordenador. Antes los ordenadores estaban en almacenes; hoy están dentro de cada teléfono. Lo mismo está ocurriendo ahora con la IA. Se vuelve más pequeña, más eficiente, más orientada a la aplicación.”

Es una valoración que suena desarmantemente simple y que, precisamente por ello, resulta inteligente. Hochreiter nos recuerda que la IA no es magia, sino una herramienta. Una que facilita tareas, prepara decisiones y hace visibles las conexiones. Ni más, pero tampoco menos.

De la investigación a la industrialización

Hochreiter ve el desarrollo de la inteligencia artificial en tres fases:

  1. Investigación básica, la época en la que las redes neuronales apenas empezaban a comprenderse. Hochreiter formó parte de ella.
  2. Fase de escalado, después surgieron modelos cada vez más grandes, más datos, más capacidad de cómputo.
  3. Industrialización, hoy estamos al comienzo de la tercera época. Los sistemas de IA se vuelven más pequeños, más especializados y más eficientes. Entran en las fábricas, en los hospitales, en los sistemas energéticos y de transporte. Simulan procesos, detectan fallos antes de que ocurran y hacen pronósticos que ningún ser humano podría lograr a esa velocidad.

“En la industria, las IA trabajarán como gemelos digitales. Ven cuándo un metal se enfría demasiado rápido, cuándo una herramienta pierde el filo o cuándo un proceso de producción se desestabiliza, y pueden contrarrestarlo segundos antes.”

La IA se convierte así en un sistema de alerta temprana para sistemas complejos que ya no resultan abarcables para el ser humano. De ello se beneficia prácticamente cada sector, desde la predicción meteorológica y la distribución de energía hasta la investigación médica. No para tomar decisiones, esas siguen en manos del ser humano, sino para crear las bases de las decisiones.

El ser humano sigue siendo el cuello de botella

Pero por más precisa que sea la visión tecnológica de Hochreiter, con la misma claridad subraya también los límites: la IA no es un sustituto del juicio. Puede entender datos, pero no asumir responsabilidad. Y la responsabilidad es lo que distingue a las personas.

Por eso el verdadero peligro no está en las máquinas, sino en la manera en que las usamos.

“El mayor peligro es que la IA nos meta en una burbuja; que solo nos muestre lo que de todos modos queremos creer.”

Los modelos de IA están entrenados para agradar. Confirman lo que queremos oír. Así surge un espejo digital que estrecha nuestro mundo en lugar de ampliarlo. El problema es de naturaleza menos técnica que psicológica. La tecnología sigue nuestros patrones. Y nuestros patrones siguen la comodidad.

De la avalancha de información a la burbuja de opinión

Hochreiter advierte: el verdadero desafío reside en la manipulación a través de patrones. La inteligencia artificial genera textos, imágenes y vídeos cada vez más difíciles de verificar. Las fake news se convierten en noticias plausibles; la verdad, en una cuestión de estilo.

“En realidad, habría que desarrollar una IA de defensa.”

Una IA que reconozca la desinformación y la contrarreste. Pero esos sistemas envejecen, son burlados, pierden calidad, mientras los ataques evolucionan constantemente. Con ello Hochreiter describe un desarrollo que va más allá de lo técnico: estamos viviendo una ruptura de la confianza entre el ser humano y el medio. La época en la que los contenidos eran creíbles por su mera existencia ha terminado. Hoy hacen falta competencia mediática, crítica de fuentes y capacidad de reflexión, habilidades que no nacen en ningún lenguaje de programación, sino en la educación y la ética.

Aquí entra en juego un software de detección como Resemble AI. En realidad, este todavía está en sus inicios y, aun así, resulta de importancia central. Resemble Detect comprueba si las voces son reales o generadas artificialmente, y debería ayudar a reconocer contenidos manipulados antes de que se propaguen. Por ahora, esos sistemas no son infalibles, pero marcan un paso importante: cuando la falsificación se vuelve casi perfecta, hacen falta herramientas que sigan haciendo medible la verdad.

Europa todavía tiene una oportunidad

A pesar del dominio global de Estados Unidos y China, Hochreiter no ve a Europa rezagada. Al contrario:

“En Europa tenemos la oportunidad de construir modelos especializados y energéticamente eficientes, sistemas que sean más sostenibles que los grandes y costosos modelos de lenguaje de las corporaciones estadounidenses.”

Con su empresa NXAI, Hochreiter está desarrollando precisamente un modelo llamado TiREX, que procesa series temporales en lugar de texto. Mientras ChatGPT predice palabras, TiREX predice puntos de datos, por ejemplo vibraciones de máquinas, flujos de tráfico o señales médicas. Un enfoque que podría devolver a Europa a la aplicación industrial.

“Los grandes modelos los hemos perdido. Pero en las aplicaciones especializadas todavía vamos por delante (…) Aunque quién sabe por cuánto tiempo más.”

Lo que Hochreiter describe ahí no es menos que un renacimiento de la IA europea: más pequeña, más precisa, más responsable. Un contramovimiento frente a los gigantes que apuestan por el tamaño en lugar del sentido.

Entre el progreso y la responsabilidad

El optimismo de Hochreiter no es una fe ingenua en la técnica. Es una confianza en la razón. Para él la IA no es un enemigo, sino una herramienta, un espejo de nuestras capacidades, pero también de nuestras debilidades.

El futuro no lo deciden los algoritmos, sino la actitud de quienes los emplean.

Quizá esa sea la lección más importante del pensamiento de Hochreiter: debemos preguntarnos menos qué puede hacer la IA y más qué queremos hacer con ella. Porque toda máquina comienza con una primera orden. Y esa primera orden viene, todavía, de nosotros.

De la desconfianza a la madurez

La inteligencia artificial es desde hace tiempo parte de nuestra vida cotidiana. Está en nuestros teléfonos, en nuestros correos electrónicos, en nuestras decisiones. Pero no es un destino. La responsabilidad recae en el ser humano. Quien comprende la IA puede darle forma. Quien solo la usa, será moldeado por ella.

Hochreiter lo formula con sobriedad: “La IA es una herramienta. Como Word.” Y precisamente en eso reside la verdad. Una herramienta puede ayudar o destruir; depende de la mano que la guía, de la boca que da las órdenes, de la mirada que evalúa. De nosotros.

Europa tiene la oportunidad de redefinir la IA no solo tecnológicamente, sino también éticamente. Lejos de la ideología del siempre-más, hacia una actitud de conciencia. Si lo logramos, la IA seguirá siendo lo que siempre debió ser: una herramienta. Y nosotros, quienes sabemos usarla.

Preguntas frecuentes sobre este artículo

Publicado originalmente en la página corporativa de ahead en LinkedIn, 22 de octubre de 2025.

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