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Gráfico de portada de la ahead Conversation con Lorenz Maschke

Derecho, sociedad y ética · Entrevista

De la herramienta a la actitud, perspectivas de futuro con Lorenz Maschke

Lorenz Maschke (Cámara de Comercio de Salzburgo) sobre la curiosidad frente al miedo, la madurez de los datos como fundamento, el choque de cualificación en el trabajo del conocimiento y la agilidad como principio de supervivencia.

Lukas Wagner, Founder & Curator von ahead 6 min de lectura
De un vistazo
Quién
Lorenz Maschke
Función
Director de Innovación, Digitalización y Startups · Cámara de Comercio de Salzburgo
Institución
Cámara de Comercio de Salzburgo
Tema principal
Estrategia de IA para pymes · la educación como factor económico
Tesis central
La IA no es una solucionadora de problemas, sino una herramienta; sin experiencia humana no funcionará.
Publicado
27 de octubre de 2025
Formato
Conversation · ahead Magazine

Cuando Lorenz Maschke habla de inteligencia artificial, la técnica no ocupa el primer plano. El director de Innovación, Digitalización y Startups de la Cámara de Comercio de Salzburgo concibe la transformación como un estado permanente, como un cambio constante, y advierte contra la idea de entender la IA como una máquina milagrosa.

„Sin experiencia humana no funcionará. La IA no es una solucionadora de problemas, es una herramienta. Y quien emplea mal las herramientas, causa daño.”

1. Del miedo a la curiosidad

Hace apenas dos años dominaban los titulares sobre pérdida de empleos, pérdida de control, pérdida de valores. Hoy Maschke percibe algo nuevo en las empresas: curiosidad. Los empresarios y empresarias quieren saber cómo pueden emplear la IA más allá de los casos de uso conocidos. Ya no se trata de si, sino de para qué.

Ese es un cambio decisivo. Porque quien tiene miedo busca seguridad. Quien siente curiosidad busca posibilidades. Maschke describe esa actitud como la competencia central del futuro: la capacidad de no combatir la incertidumbre, sino de navegarla.

La transformación no llegó ayer, se acelera de forma exponencial. Sin embargo, la seguridad en este entorno no surge, lamentablemente, del control, sino de la claridad y la orientación.

2. A Fool with a Tool is still a Fool

Maschke habla con claridad: la euforia por la IA tiene su cara oculta. Muchos usan herramientas como ChatGPT sin reflexión, copian resultados e incluso, en parte, revelan datos secretos de la empresa. En ese proceso confunden eficiencia con pensamiento.

„Si empleo la IA sin saber a dónde quiero llegar, entonces no tiene ningún sentido.”

Esta actitud es desde hace tiempo un tema en el trabajo creativo y del conocimiento. Allí se dice „A Fool with a Tool is a Fool”, o más sencillamente: „Crap in, Crap out.” Quien piensa estratégicamente, quien hace prompts, comprueba, combina, genera un valor añadido real. Quien solo copia, sigue siendo reemplazable.

Maschke traza al respecto el paralelismo con la historia industrial: pasar de la máquina de escribir al ordenador llevó décadas, pero los saltos de la IA se producen de forma exponencial. La velocidad se convierte en un factor de selección. La calidad ya no surge de la posesión del conocimiento, sino del manejo que se hace de él.

3. El nuevo choque de cualificación

Lo singular de esta revolución: ya no afecta solo a las actividades manuales, sino también a las académicas. Médicos, juristas, analistas, sus „cajas negras” son abiertas por la IA. Lo que antes era conocimiento especializado se convierte en un fenómeno de masas.

Pero Maschke no ve en ello una amenaza, sino una oportunidad de reposicionamiento estratégico.

„Las empresas deben preguntarse: ¿qué procesos puedo acelerar de forma sensata y cuáles es mejor que sigan siendo humanos?”

El verdadero desafío reside en la integración, no en la sustitución. La IA no reemplaza el trabajo, lo desplaza. Lo que permanece es el pensamiento, la valoración, la creación.

4. Los datos, el fundamento olvidado

Entre todas las palabras de moda de „Prompt Engineering” y „Use Cases”, Maschke recuerda lo que muchos pasan por alto: los datos.

„Un uso sensato de la IA necesita una base de datos limpia. Sin datos consistentes no puedo esperar resultados consistentes.”

Menciona ejemplos de Salzburgo:

  • Reconocimiento automatizado de facturas
  • Análisis de RR. HH.
  • Software de comunicación hotelera

Todos estos son procesos en los que la IA hace tiempo que funciona en silencio. La tecnología desaparece en la superficie, se vuelve evidente, invisible. Y precisamente eso entraña nuevos riesgos. Cuando los usuarios ya no entienden cómo funciona un sistema, pierden la capacidad de control.

5. La educación como factor económico

Maschke prolonga la línea: de la economía a la educación. Niños y jóvenes están desde hace tiempo más avanzados técnicamente que los adultos. Lo que les falta son los valores que acompañan al uso.

„Cómo lo manejan de forma responsable, ese es el punto. En lo técnico ya no hace falta explicarles nada.”

En el mundo empresarial vale lo mismo. Las empresas no necesitan más información, sino reflexión. Por eso la Cámara de Comercio de Salzburgo apuesta por programas como el „carné de IA” del WIFI Salzburg: una formación básica estratégica que combina sensibilización, competencia en datos y conciencia ética. Porque quien confía ciegamente en la IA, es conducido por ella. Quien la entiende, puede conducir.

6. Europa entre la regulación y la realidad

A nivel global, Maschke ve un campo de tensión: en Estados Unidos se experimenta, en Europa se regula. Muchos critican esta realidad como un freno a la innovación. Maschke replica:

„Una cierta regulación tiene sentido. Nadie quiere sistemas de IA críticos con social scoring o abuso de datos.”

Es cierto que Europa no puede competir en lo financiero, pero tiene otras fortalezas: un alto nivel de formación, conciencia ética, un acusado espíritu inventivo. El peligro reside en la pérdida del optimismo. Austria, dice, está bien posicionada, „pero nos falta el buen ánimo”. Eso no solo se confirma mediante encuestas, sino que también es realmente perceptible.

La pandemia de la Covid, el aislamiento humano, la presión financiera posterior, las guerras, la migración y sus desafíos, el difícil mercado de la vivienda, la inteligencia artificial y la actitud y la situación política. Todos estos puntos han dejado huellas en el presente. Y aun así: quien pierde la fe debe reencontrarla para avanzar de verdad metro a metro.

7. La agilidad como principio de supervivencia

Para las empresas, Maschke ve el término „agilidad” como el factor central que asegura el futuro. Como experto en startups, Maschke observa que las empresas más exitosas son aquellas que piensan como startups. Ciclos de desarrollo cortos, pensamiento internacional, pruebas tempranas. Esto vale tanto para las empresas tecnológicas como para los negocios tradicionales.

„También el carpintero puede pensar de forma internacional. Se trata de apertura y agilidad.”

Agilidad significa la capacidad de reajustarse permanentemente. Quien espera la seguridad, es adelantado. Quien actúa, sigue siendo relevante. Maschke lo formula de manera casi filosófica:

Quizás la interacción humana directa vuelva a cobrar más importancia. Si en una videollamada no sé si mi interlocutor es real, lo real vuelve a ganar valor.

El futuro de la economía es, por tanto, también una cuestión de cultura.

8. Persona, máquina, momento

Entre la automatización y la atención plena se despliega el nuevo terreno de juego del trabajo. Maschke lo equilibra él mismo de manera consciente: „Mi contrapeso a todo esto es dejar el móvil en casa y salir a pasear por el bosque.”

Esta frase es más que una observación marginal. Describe la paradoja de nuestro tiempo: construimos sistemas que piensan más rápido que nosotros y, al mismo tiempo, debemos aprender a volver a sentir más despacio. Quizás esa sea la verdadera transformación: no el salto de lo analógico a lo digital, sino de lo impulsado a lo consciente.

9. De la herramienta a la actitud

Al final de su conversación, Maschke dice una frase que permanece:

„En el momento en que les explicamos la tecnología a los niños, nosotros mismos ya somos un poco pasado.”

Con ello da en el núcleo del presente digital. La tecnología envejece a cada segundo. Lo que permanece es la actitud. Actitud significa:

  • Curiosidad en lugar de miedo.
  • Estrategia en lugar de hype.
  • Aprender en lugar de saber.

Es aquello que la IA no puede reemplazar, y lo que marca la diferencia entre la reacción y la creación. Maschke exige más conciencia: „Las empresas deben entender por qué actúan, antes de preguntarse con qué.”

La transformación se convierte entonces en un estado. Y precisamente ahí, en esa actitud, surge el futuro.

El futuro no se programa. Se interpreta.

Maschke nos recuerda que la tecnología es solo tan inteligente como la intención que hay detrás. Quien muestra actitud, sigue siendo capaz de actuar, incluso en un mundo que se reescribe cada día.

Publicado originalmente en la página corporativa de ahead en LinkedIn, 27 de octubre de 2025.

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